la mala conciencia


Nadie puede remediar que nos dejemmos secuestrar por los pensamientos positivos que nos autoinducimos por las secuencias de recuerdos alegres. Nadie deberia resistirse a la sensación agradable de plenitud temporal y dejarse llevar por la pureza de la forma. La expresión gana la superioridad de la secuencias de recuerdos y aterriza en lo humano despidiendose de los temores y deseos incumplidos. Atesorando los restos de la existenica en un indeformable estado de comprensión y de equilibrio que estipula los mandatos de la vida y la percepción de lo que anhelamos nos hace transformar la realidad en un camino elegido y someternos por amor propio a cumplir nuestros deseos desde lo mas interno de nuestro ser.

La mala conciencia siempre actua desequilibrando la percepción de la perfección absoluta. Es duda humana la mala conciencia, el pulidor de excrementos, un sonámbulo que se idealiza en su ideotez. La terquedad de la repetición y el subordinado elemento trascendental de la compulsión, especialmente sobre las debilidades mas básicas son las causas que provocan pensamientos que se traducen en sentimientos de negatividad, asalta la envidia y da brillo al odio cara oculta del amor. Sabiduría es reconocer que esa mala conciencia que nos asalta no es mas que la pataleta de un bebe malcriado y demasiado autoinducido, decirle que se de una vuelta y que le de el aire, y que todo tiene una gran razon que sobrepasara cualquier actitud que intente desestabilizar.