los gregarios hablares.


Los ataques que se fingen se pierden siempre. Pero es normal la decepcionante derrota subjetiva. Los errores que nos hacen equivocarnos invocados por pensamientos de plenitud que son irrefutables y temporalmente como etereos vapores que una vez dispersos ya no nos parecen que son culpables. Y todo es parte del sistema que nos hace seguir viviendo. Es parte de la vida, de la existencia y por eso es humano convencerse y apoyarse en pensamientos positivos, pero reales y realistas, no sirve de nada postergar para el mejor momento el avance de ese pensamiento, sentimiento, obsesión camuflada de heroismo y buenaventuranza sobrevalorada y especificamente dispuesta por el puñetero destino y el libre albedrio de los cojones. Pero erramos, una y otra vez y sentimientos buscados cual droga que lleva al mayor extasis al conjunto de sistemas llamado cuerpo, que creo realmente que es lo que tenemos unica y sencillamente.

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la mala conciencia


Nadie puede remediar que nos dejemmos secuestrar por los pensamientos positivos que nos autoinducimos por las secuencias de recuerdos alegres. Nadie deberia resistirse a la sensación agradable de plenitud temporal y dejarse llevar por la pureza de la forma. La expresión gana la superioridad de la secuencias de recuerdos y aterriza en lo humano despidiendose de los temores y deseos incumplidos. Atesorando los restos de la existenica en un indeformable estado de comprensión y de equilibrio que estipula los mandatos de la vida y la percepción de lo que anhelamos nos hace transformar la realidad en un camino elegido y someternos por amor propio a cumplir nuestros deseos desde lo mas interno de nuestro ser.

La mala conciencia siempre actua desequilibrando la percepción de la perfección absoluta. Es duda humana la mala conciencia, el pulidor de excrementos, un sonámbulo que se idealiza en su ideotez. La terquedad de la repetición y el subordinado elemento trascendental de la compulsión, especialmente sobre las debilidades mas básicas son las causas que provocan pensamientos que se traducen en sentimientos de negatividad, asalta la envidia y da brillo al odio cara oculta del amor. Sabiduría es reconocer que esa mala conciencia que nos asalta no es mas que la pataleta de un bebe malcriado y demasiado autoinducido, decirle que se de una vuelta y que le de el aire, y que todo tiene una gran razon que sobrepasara cualquier actitud que intente desestabilizar.