Y del largo camino. Un paseo por mi finca


He logrado aprender que del camino se aprende solamente el identificar  la seguridad al disponer del poder para dar el siguiente paso. He aprendido que en los márgenes, en los espacios a cada lado están para parar a descansar, que siempre están ahí y que no los dejamos desaparecer hasta que nos entra el estrés y las prisas, obsesionándonos por el final. Que siempre hay un precipicio a cada lado del camino, que las piedras que nos encontramos son iguales, no las mismas pero casi. Que si comienzas a desandar lo andado luego tendrás que volver a continuar por donde decidiste dejarlo. Muchas prisas al principio nos cansan al final, pero si sabes que no vas a llegar porque vas a abandonar antes, entonces no te importe correr o pararte. Solamente importa disfrutar del camino. No nos imaginamos el camino que recorren los astros, pero los seguimos. Buscamos la insoportable tarea de la inmortalidad y no observamos el lado ancho de la vida. La plenitud con la que nos invade la vida en cada instante que prolongamos nuestra existencia. Regalos del alma.

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