BOTANICA CONTRA LA GUERRRA


Lo leído lo ideado lo que se pega, como chicle a la zapatilla en verano, que no te deja dar el siguiente paso.

 

He reiterado los lamentos una y otra vez, causando bajas en la autoestima, las filas de neuronas ennegrecidas por los años de esclavitud se amotinan preparadas para la siguiente huelga general por si cabe algún que otro lamento.

Mi sentido obstruido por el terciopelo, este envoltorio suave que me relaja el tacto, hasta la insensibilidad, esa capa que se llama mundo.mundanal.mundano.mundial.

Las opciones suelen ser pocas y no propicias, mas bien se presentan metidas en un saco lleno de basura. No por mucho buscar encuentras algo que pueda servir para la ocupación apropiada, luego el continuo tintineo de ideas a la par de sacar artilugios mentales de uso y culminación de la utilidad y el aprovechamiento de cualquier cosa, hasta del espacio en blanco, rellenarlos de alegres letras.

Me estoy dejando llevar sin tomar las riendas del carruaje dorado que no anda, es demasiado pesado para que puedan cabalgar las oscuras bestias que llevan a este arcano.

El viento arremete contra el toldo sacudiendo la vela de este barco que es mi terraza orientado en un solo rumbo. Desde que me subí a ese sillín las ruedas no dejan de girar.

Nada me hace sentirme peor que la idea del vacío en el número de lectores de este espacio al que sinceramente le estoy dedicando mis horas. He intentado crear más. Pero es que no me sale ya igual que antes, si hubiese tenido estos métodos tan rápidos a mi disposición y la disposición en mas de un rato pues la cosa hubiera llegado a otros lugares, pero estoy aquí con cuarenta años y sin publicar nada, pues vaya. Yo que creía que toda iría sobre las ruedas de la literatura y de el enjambre cultural de mi ciudad.

No he cesado. No mientras pueda recobrar el aliento y mostrarme mi propia capacidad. Me hundo y vuelo en el mismo párrafo. La falta de autoestima es constante, cada fallo y cada corrección ya no puede sino acotarse a la profundidad mínima necesaria para aprender la lección. Los titubeos de no profesional, apagan cualquier intento de germinar una buena obra. aunque sea cierto que le hace falta a la planta tanta agua como sol también los nutrientes son imprescindibles y sin embargo la falta de estos en algunos ejemplares da grandes desarrollos. No se, no debo prescindir de ningún elemento cualquiera puede ser de gran apoyo en la lucha.

He levantado las horas pasadas tirando de la sábana cálida del recuerdo, me han inundado motas del polvo pasado, las guerras no vencidas arrojan los cadáveres por minuto. Incesante traslado de saldos negativos. Millones de motas de polvo revolotean la estancia… falta luz para tanto elemento. Si el único Dios no los recoge, tanta fuerza para la continuidad desaparece en la inutilidad contenida. Rabia de no oír sus historias, encerrados en jaulas de vidrio, las únicas ventanas que vemos en esta cárcel son las televisiones y sus horas. Ganado humano engordando para prácticas quirúrgicas magistrales, farmacopea aliada para la auto regeneración. Y la guerra continua, muertes y mas muertes rondando la información. Yo no he sembrado, no he recogido, y aun así las horas me son regaladas.

Cuando bailo, las rumbas gitanas no siempre bien cantadas me refrescan las alegrías y las penas se van deslizando hacia los pies y zapateo y zapateo hasta que las trituro contra el suelo brillante.

Las luces se sientan sobre la pista y juegan a darse culazos cada vez más rápido y su baile me refrescan las alegrías y las penas se van marchando evaporadas por la niebla que recubre todo el ambiente oscurecido a propósito como las ideas antes de salir del coche, compensando las próximas idas y venidas sin propósito aparente ni oportuno cubriendo de una manteca ejemplar dotada de libertad según se apriete uno mismo las ganas de marcha y de pasarlo bien con libertinaje cooperante de jaurías de jóvenes tan alterados por esencias prohibidas.

Escaleras medievales recorren los recorridos nocturnos húmedos de nocturna alevosía rellena de queso y de nuevos visitantes que retoman la idea de nueva cultura agregados sin ningún talento esencial, pero suficientes y sobresalientes por la novedad y la fuerza de la originalidad.

Poniendo revistas de juicios diarios a lo dejado, olvidado, tras la frontera de la distancia, y de la huida de la realidad. Siempre huimos, siempre nos dejamos las cosas olvidadas a propósito. En este camino de la vida las cosas que vamos dejando, como los años, los meses los días, el tiempo, bueno, malo a veces solo eso el tiempo.

No recuerdo ya las veces que ese sentimiento se me ha alojado en lo alto de la azotea, pegando gritos en el mes de agosto, de algún año de mi infancia que me niego a calcular. Ese mismo se ha paseado por esta pecera, cual palometa que pica una y otra vez en el mismo anzuelo relatando la historia y multitud de refranes y de sabiduría popular llamada costumbre.

si no me equivoco oí hace mucho tiempo una historia de como Dios pintó a los loros de vivos colores menos a uno que lo dejó verde. Pues así me siento yo no se que tienen las demás personas pero yo no veo con colores. Sin embargo en días grises como el de hoy, el color se resiste en desaparecer.

Albergo la esperanza de encontrar un brillo especial que haga esencial e imprescindible el momento adecuado para la presentación formal de la luz sobre sus ojos ventanas de mi mente capturada por la pasada sequía de la savia que ya revienta neuronas a finales de este septiembre triste mientras millones de estrellas brillan tras este cielo gris.Vaya ya empezó a llover. Pero parece que no dura mucho un viento arrasante se lleva las nubes poco a poco pero comienza a salir el sol, vaya, y llueve también. Un olor a tierra mojada comienza a ascender, ozono dice mi amigo que es, no se, creo que a mi me huele a agradecimiento, vaya ya le he sacado un olorcillo a algo que es incoloro supuestamente.

Me acerco ahora al inspirado momento de plasmar, la locura de la escritura invade toda concavidad de mi ser buscando el alma que se supone que albergo en ese interior que se me cierra al buscarla tal cual fuego fatuo que buscas y echa a correr. Si corres te persigue si lo buscas echa a correr. Y así galvanizado de esa sustancia habitual para los tejados que llevan sombrero, así en ese estado la feria de Málaga continua su curso a través de esta semana de agosto de dos mil diez, el año en el que llevo ya cuarenta veranos y cuarenta ferias de agosto de esta ciudad que me vio nacer.

No es momento de ponerse melancólicos por los tiempos pasados, volver la vista atrás a veces, sin que parezca una canción, es bueno, siempre que sea a veces, y no de forma continua y monótona como algún que otro querido amigo. Verdad diego?. sin dudarlo el montón de pajarillos se posaron todos a la vez y de uno en uno agradeciendo la posada de higos y uvas religiosamente dispuestos cada mañana al amanecer frescos frutos del monte rociados de humedad divina, lo que le acompaña al final de la noche suele llevar sortilegios y prebendas que sin querer se retuercen cuando ven amanecer.

Al inundar el sol con su potente luz la vida recobra el sentido universal nuevamente día tras día y sin entender nada de lo que realmente ocurre nos volvemos hacia el lado mas fresco de la almohada e intentamos recobrar el sueño que tan maravillosamente nos ha dejado el descanso de nuestro cuerpo en recompensa por dejar de vivir durante un tiempo, cada noche, como ahora, yo castigando al presente cachito de cuenco que me queda después de cuarenta años y con sus cuarenta otoños recordando los principios de curso, cuanta ilusión me regocijo en estado sentimentaloide pero , de gran pureza, recuerdo olores que me hacen volver a la infancia. me considero influenciado por la crianza de mis hijos, al verlos mi mente busca el primer recuerdo, que complete la presencia de mi ser aun en este pedregoso camino. vagabundeando por las oscuras calles de mi mente se me antojan recuerdos de miedos perennes como si nunca pudieran desaparecer. tantos estribillos de canciones me están alborotando las vías y laten ya al ritmo nocturno de los flashes de la farola de la calle esa farola que sirve de tanto y sin embargo las tildes de la ciudad la llevan ellas, escriben las tintas negras surcadas las carreteras y los bordillos remarcados en futuras adhesiones de neumáticos marcados intentando escribir perfectamente con letras chinas mensajes que no se leen pero que cada frenazo remarcado en el asfalto nos señala eventos de nervios y miedos se repiten tanto y en tantas ocasiones que todos sumados nos llevan hacia la misma tensión y miedo ambiental

Plantas vs Guerra

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Un comentario en “BOTANICA CONTRA LA GUERRRA

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