poemas


la luz en su tercio las vigas separando el ocio sin prisas las maracas suenan cogiendo ritmo poco a poco salteando las letras sobre esta sarten ardiente achicharrando la piel de las teclas salpicando la pantalla de aceite hirviendo. Las palomitas no van al cielo no, se van al arroyo con Marcelo que no tiene voz de hombre porque ellas se van y no vuelven las mismas otras alas, otras antenas, otra luz y otra vida espero, salir y ver la mar y el cielo y que no se venga Marcelo que se quede en el arroyo, viendo morir mariposas de oro. Luego se queda con su cuerpo pequeño de kilates de oro lleno y las alas, de hilo de seda y aires alegres se secan se desintegran como drácula al sol la vida se les va, y todas con el aire llegan a este rincón. Espejitos de plata llenando la casa de figurillas de porcelana cara dobles imagenes surtido de lujos y los cuerpecillos de las hadas, endurecen a las visitas no les traigan peladillas que se las come el gato.
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