una noche de agosto


Me acerco ahora al inspirado momento de plasmar, la locura de la escritura invade toda concavidad de mi ser buscando el alma que se suupone que albergo en ese interior que se me cierra al buscarla tal cual fuego fatuo que buscas y echa a correr. Si corres te persigue si lo buscas echa a correr. Y así galvanizado de esa sustancia habitual para los tejados que llevan sombrero, asi en ese estado la feria de málaga continua su curso a traves de esta semana de agosto de dos mil diez, el año en el que llevo ya cuarenta veranos y cuarenta ferias de agosto de esta ciudad que me vio nacer. No es momento de ponerse melancolicos por los tiempos pasados, volver la vista atras a veces, sin que parezca una canción, es bueno, siempre que sea a veces, y no de forma continua y monotona como algun que otro querido amigo. Verdad diego?. sin dudarlo el montón de pajarillos se posaron todos a la vez y de uno en uno agradeciendo la posada de higos y uvas religiosamente dispuestos cada mañana al amanecer frescos frutos del monte rociados de humedad divina, lo que le acompaña al final de la noche suele llevar sortilegios y prevendas que sin querer se retuercen cuando ven amanecer. Al inundar el sol con su potente luz la vida recobra el sentido universal nuevamente día tras día y sin entender nada de lo que realmente ocurre nos volvemos hacia el lado mas fresco de la almohada e intentamos recobrar el sueño que tan maravillosamente nos ha dejado el descanso de nuestro cuerpo en recompensa por dejar de vivir durante un tiempo, cada noche, como ahora, yo castigando al presente cachito de cuenco que me queda despues de cuarenta años y con sus cuarenta otoños recordando los principios de curso, cuanta ilusión me regocijo en estado sentimentaloide pero , de gran pureza, recuerdo olores que me hacen volver a la infancia. me considero influenciado por la crianza de mis hijos, al verlos mi mente busca el primer recuerdo, que complete la presencia de mi ser aun en este pedregoso camino. vagabundeando por las oscuras calles de mi mente se me antojan recuerdos de miedos perennes como si nunca pudieran desaparecer. tantos estribillos de canciones me estan alborotando las vias y laten ya al ritmo nocturno de los flashes de la farola de la calle esa farola que sirve de tanto y sin embargo las tildes de la ciudad la llevan ellas, escriben las tintas negras surcadas las carreteras y los bordilos remarcados en futuras adhesiones de neumaticoos marcados intentando escribir perfectamente con letras chinas mensajes que no se leen pero que cada frenazo remarcado en el asfalto nos señala eventos de nervios y miedos se repiten tanto y en tantas ocasiones que todos sumados nos llevan hacia la misma tensión y miedo ambiental
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